sábado, 4 de enero de 2014

Antichamber



En conclusión, debo recomendaros Antichamber sin garantías de que os guste, pero os lo debo recomendar igualmente y con insistencia. Os vais a perder, os vais a hacer preguntas y os vais a cuestionar a vosotros y a cuanto os rodea hasta estar dispuestos a aceptar todo aquello absurdo y descartado, y ya solo por esto vale la pena probarlo.



Definir Antichamber es definir el caos controlado, una base de puzzles mezclada con cuidadosa aleatoriedad para que podamos acotar lo que al principio parece azar hasta entenderlo de forma natural con ilógico raciocinio. Es difícil hablar de su planteamiento, la complejidad requerida para resumirlo es suma, pero ésto demuestra lo acertado y bien planteado que resulta, pues el juego se impone sorprendernos a cada paso, incluso cuando regresamos a lugares ya conocidos. No anhela un sentido; al contrario, es como si buscara romperse a sí mismo para crear algo único con los pedazos, y a nosotros se nos sitúa en medio de este collage. ¿Sorprende al jugador? Absolutamente. ¿Supone un reto? Hasta que seamos capaces de pensar como el juego quiere que pensemos, sí. El mayor obstáculo para avanzar no es tanto el rompecabezas en sí, sino que se requiere analizarlo todo del mismo modo que se ha dibujado el juego: con contrasentidos. Para avanzar hay que andar de espaldas, para entrar en una sala debemos replegarla sobre sí misma.








Permitidme empezar la entrada con una pequeña lista de títulos: Braid, Journey, To the Moon, Dear Esther... El concepto de juego-experiencia se ha expandido enormemente en el mundo independiente, incluso juegos con un concepto más simple o estándar tales como Bastion buscan ese toque distintivo que, de hecho, ya hace tiempo que ha dejado de ser original. Ahora bien, como cualquier otro recurso narrativo o estructural, el buen uso de este concepto convierte lo común en experimental, y hoy os presento Antichamber, uno de esos juegos que tiene clara esta máxima.



·sәɔɐɔᴉdsɹәd әʇuәɯәʇuәᴉɔᴉɟns ol soɯos ᴉs soʇәɾqo souәɯ uoɔ ʎ sәʇuɐ ɐpᴉʇɹɐd ɐl ɹɐuᴉɯɹәʇ ɹәpod әp oɥɔәɥ lә ɹod opᴉɔәlɐʇɹoɟ oɯsᴉlәlɐɹɐd '"ɐᴉuɐʌpᴉoɹʇәɯ" un uә ɹɐʇsә әp uoᴉɔɐsuәs ɐl osnlɔuᴉ ɹɐp opuәᴉpnd 'ouɹoʇuә lә uoɔ ɹoɾәɯ ɹɐnʇɔɐɹәʇuᴉ әnb sɐl uoɔ sɐloʇsᴉd sɐᴉɹɐʌ oƃәnɾ lɐ uәpɐṵɐ әs ·sәlqɐuoᴉɔɔәloɔ әp opoɯ ɐ uәᴉqɯɐʇ uɐnʇɔɐ әnb sɐɾәlɐɹoɯ ʎ sɐʇsᴉd әp opoɯ ɐ sopɐsɹәdsᴉp sәlәʇɹɐɔ soun o 'ɐllә әp ɐpɐu ɹәqɐs uᴉs soɯɐɹʇuoɔuә sou әnb sɐɹʇɐ ɐʇuәnɔ ɐsoᴉɹәʇsᴉɯ ɐun ɹɐɔɐʇsәp ɐ oɹәɯᴉɹd lә opuәᴉs 'oʇunɾuoɔ lɐ ɹolɐʌ uәpɐṵɐ әnb sәɹәʇuᴉ әp soʇuәɯәlә soᴉɹɐʌ әp sɐɯәpɐ 'sopɐzɐlәɹʇuә ʎ sopɐʇɔәuoɔ sɐɯƃᴉuә ɐʇuәsәɹd sou ɹәqɯɐɥɔᴉʇuɐ






Acerca de Anti

Su nombre real es Albert, pero como no tenéis ninguna foto
sigue siendo inmune las Death Note. Estudiante de
ingeniería industrial, gamer, amante y gamer otra vez,
tiene la ridícula esperanza de que alguien en alguna parte
se fije en sus textos. Quiere dominar el mundo para poder
destruirlo sin impedimentos.

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